Por Leandro Carvajal / Raúl Meléndez
Foto: Publimetro

Un histórico de todos los tiempos del fútbol cruzado, infaltable en las nóminas de las alineaciones de los fanáticos de la franja. Su coraje al defender la camiseta cruzada fue siempre su marca personal.
Cristián “Huaso” Álvarez recuerda junto a DE los momentos que marcaron su inspiración deportiva.

Estudié en Curicó y en Santiago. La básica la hice en el Colegio 21 y primero y segundo medio en el Liceo. Mientras que 3 y 4 medio fue en el Liceo Amanda Labarca”, señala. “No me iba tan mal pero tampoco me iba tan bien. Yo viajaba 2 a 3 veces a la semana a Santiago a entrenar, de tanto viaje tuve que dejar los estudios de lado, pero egresé de forma normal y con promedio regular”.

En paralelo, encontró pasión inmediata por el deporte.
“Siempre me gustó el fútbol , aunque igual hice otros deportes; Jugué básquetbol, hice gimnasia , tenis, pero todo de a poco. Siempre es bueno que los niños tengan habilidades en otros deportes, porque la coordinación sirve para todo”, afirma Álvarez, que de todas formas asume que su preferencia por el deporte rey viene de familia.
“Mi familia, mi papá fue futbolista, jugó en Colo Colo y en muchos equipos. Entonces por ahí hay una tradición familiar que me fue haciendo futbolista desde muy niño”, analiza el ex futbolista a deportivoescolar.cl.

Cuando quieres tanto a un deporte no lo sientes como sacrificio, ir a entrenar todos los días, con lluvia, calor y estar cansado. Hay que querer mucho y amar demasiado lo que haces”.

Cristián Álvarez, ex jugador de Universidad Católica y seleccionado nacional

Tal como lo hizo su familia, y en misma sintonía con otros deportistas, el apoyar correctamente a las futuras estrellas es muy valioso. “Es fundamental . sin el apoyo de la familia desde que el niño nace, desde la leche que le da la mamá, hasta acompañarlo en el entrenamiento y todo eso. Ósea para mi todo eso es fundamental, la alimentación es fundamental, que si un niño va a ser deportista, la familia entera se tiene que hacer cargo de la alimentación y sus descansos”.

El afecto que le entregó su familia, el mismo cariño que el dio al equipo que lo vio como referente, es también el amor por el deporte que esperaría de cualquier escolar que quisiera romper esquemas.
“Primero que todo les diría que deben encontrar el deporte que les gusta, después tienen que amar ese deporte, porque solamente eso te lleva a ser muy disciplinado. Cuando quieres tanto a un deporte no lo sientes como sacrificio, ir a entrenar todos los días, con lluvia, calor y estar cansado. Hay que querer mucho y amar demasiado lo que haces”.

Actualmente, el otrora capitán cruzado mantiene ligazón con el club de sus amores. “Estoy trabajando en Universidad Católica, soy secretario técnico y también estoy estudiando y viendo mis negocios”. Siempre, como todos, cuidandose en casa y a los suyos.