Una de las seguidoras de la gran tradición Keitel sigue, pese a la pandemia, aguantando y tirando buenas vibras. Elisa, con 19 años, tiene excelentes recuerdos de su reciente pasado colegial, en Villa María y en los últimos años en Everest. En ambas instituciones fue protagonista y ayudó al surgimiento deportivo de ambos establecimientos, en las competencias más relevantes del atletismo escolar chileno.

“La cuarentena me ha afectado igual que todos. No he pisado una pista desde marzo. Me tuve que hacer unas vallas con PVC, entreno sola en casa, es algo desmotivante, no es lo mismo entrenar con mis compañeros juntos que hacerlo con una videollamada”, cuenta la deportista.

Pero todo tiene un inicio, y Elisa reconoce que son recuerdos dorados. “Partí desde muy pequeña, en tercero básico estaba entrenando en la “Escuelita” del Club Deportivo Universidad Católica. Competí por primera vez en el Torneo del Futuro, en Saint George’s College. Pese a que yo no tenía problemas para estar en cualquier prueba, en Villa María estuve desde quinto a sexto haciendo lanzamientos y relevos 8×50″.

Su momento de brillar estuvo en sexto básico. “Estaba de reserva en 60 metros planos, y reemplacé a alguien que estaba asignada en una prueba en un Interescolar. Logré llegar entre las ocho mejores, siendo reserva. También participé en vallas, nadie quería participar en el colegio y yo dije ‘yo quiero hacerlo’.
Me pusieron y gané las vallas. En ese interescolar también gané los 60m planos. De allí partí y no paré”

Esa relación directa con las vallas se mantuvo, convirtiéndosse en su especialidad.
“Ese primer logro en las vallas me motivó mucho. Es uno de mis mejores recuerdos en mi vida, en ese entonces me sentía “en llamas”. Con eso me di cuenta que puedo hacer más, que puedo llegar más lejos”, señala a Deportivo Escolar.

“Yo creo que para hacer vallas es muy importante ser ágil. Tener que correr, pasar las vallas hay que ser muy hábil. El tener algo de otros deportes me ayuda a desempeñarme bien. Además, la cabeza es muy importante. O sea, sicológicamente afecta mucho si estás detrás de un taco, y si te pones a pensar que no ganarás, que quedarás último. El optimismo es muy importante, y un pensamiento positivo o negativo puede afectarte, hay una medalla de diferencia”, afirma la destacada atleta, campeona de Vallas en GPX e Interescolar “Mario Correa Letelier”.

Pese a su identificación con el atletismo, La veloz Keitel no le hace quite a otras disciplinas. “A mí me gustan todos los deportes. He jugado tenis, básquetbol, fútbol. En el atletismo me encanta las vallas, es muy impredecible, como que puede ganarlo cualquier persona, puede ser que el favorito pierda porque se atravesó en una valla, es muy entretenido“.

Es claro que el amor al deporte viene de familia, y sus cercanos también sienten lo mismo. “Mi papá es atleta, mi hermano es atleta, mis hermanas menores también están siguiendo el mismo camino. Mi familia está contenta de que siga esta cadena. Ellos siempre me acompañan y me apoyan cuando pueden. Están felices de que haga algo que me gusta”.

Seguidora del estilo de la ex atleta australiana Sally Pearson y la costarricense Andrea Vargas, Elisa también reconoce que tiene muy cerca a uno de sus más grandes ídolos. “Mi papá me cuenta que no ganó una competencia hasta cuarto medio, donde ganó su único Interescolar con el colegio y llegó a participar en los Juegos Olímpicos, es todo un ejemplo de perseverancia”.

Para emular a sus referentes, la joven Keitel lucha entre sus metas y las realidades que ofrece el país cuando se habla de deporte. “Mis amigos y familia saben que mi sueño es llegar a representar a Chile en cosas importantes, Mundial, o JJ.OO. Pero, en Chile no hay mucho apoyo al deporte en el mundo de los estudios. En algunos colegios eso sí se da, pero en la universidad no existe este apoyo”, afirma la deportista.
“En Chile, un atleta no puede vivir del deporte, a diferencia de un futbolista. Muchos buenos atletas que no alcanzan a ir al extranjero a hacer deporte se retiran porque no tienen ese apoyo, es complicado”, continúa la atleta.

Aún así, Elisa reconoce que hay combustible para rato. “Me encantaría seguir entrenando, llegar lejos. Ser un modelo a seguir como fue mi papá, me encantaría mucho eso. Quisiera ser récord de Chile y llegar a ser finalista en un mundial, ganar una medalla, sería genial.
En una década más, espero formar una familia y seguir entrenando y compitiendo”, afirma.

“El deporte es lo mejor que me ha pasado en la vida, no sólo es el tema de perder o ganar. Uno ha aprendido mucho del deporte, como que he conocido mucha gente. Todas mis amigas las conozco de eso. Es algo que te permite conocer gente de otras regiones, otras edades. No importa edad, o género, todos tenemos el mismo factor en común y hacer deporte, sufrir, competir, todos pasamos por lo mismo”.

Y Elisa, llena del optimismo que la caracteriza, deja otro mensaje. “Les paso un saludo a todos los deportistas, pero no es el fin del deporte, depende de la disposición que tenga cada uno. No es sólo perder o ganar, no hay que desmotivarse; es importante salir adelante”.
“El deporte es vital para todo el mundo, como que sirve y ayuda con la ansiedad. Está comprobado, por estudios, que se puede convertir en un gran pasatiempo, y te hace muy bien. Para desestresarte de los estudios, a mi me ha servido demasiado”
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