Por Leandro Carvajal y Raúl Meléndez

Esperando el regreso del fútbol, en estos días de incertidumbre. Así se encuentra el entrenador de uno de los equipos más importantes del país. El argentino Hernán Caputto, que mira por el momento con calma el devenir de la pandemia que lo ha obligado, al igual que el resto de su actividad, a la pausa. El ex portero y hoy DT azul cuenta sus primeros pasos camino al fútbol grande a Deportivo Escolar.

Me crié en un pueblo en una ciudad muy pequeña de la provincia de Buenos Aires. Desde los 5 y hasta los 13 años jugué básquetbol, y cuando tenía cerca de los 12 años, mi profesor de educación física me instó a entrar a la escuela de fútbol que allá se abrió. Por medio de esto comencé a jugar. Como todo joven que iba al colegio trataba de hacer deporte y mi padre también me lo inculcaba.

¿El jugar básquetbol lo llevó a decidirse en ser arquero?
“Cuando jugaba creo que lo hacía bastante bien, me gustó y también fue beneficioso para después elegir mi puesto como arquero. A medida que fueron pasando los años me fui encariñando con el puesto, porque ahí fue donde tuve las mayores capacidades para poderme desarrollar”.

¿Cómo le iba en el
colegio?

“Me
iba normal. Estaba la obligación familiar de rendir en los estudios
y tenía responsabilidad sobre eso”. Viajé mucho, pero pude
terminar bien mis estudios de muy buena manera, con nota aceptable
pero sin llevarme materias ni nada”.


¿Qué tan importante
es el apoyo de la familia en la carrera de un futbolista?

“Es
muy importante el apoyo de la familia, como todo niño joven cuando
se va desarrollando es muy bueno sentir el apoyo y el respaldo
principalmente.
Es importante en todo lo que se inicie, tanto en
los estudios como en el deporte, tener la compañía y es fundamental
tener este apoyo, porque uno se desarrolla de mejor manera. Te da más
capacidad al sentir que tienes un real soporte y que no hay
presiones”.

Seguramente el camino
para ser profesional no fue sencillo…

“Claro.
Tuve la posibilidad de poder integrar un equipo de fútbol en Buenos
Aires. Me tocó difícil porque viajaba todos los días 200
kilómetros, ida y vuelta, terminando los estudios en mi pueblo y
jugando en la capital hasta terminar la enseñanza media. Después
estudié educación física y técnico radiólogo, mientras ya era
jugador de fútbol profesional. Eso fue entre los 18 y 22 años,
cuando me vine a jugar a Chile”.

¿Quién marcó su
carrera como entrenador?

“Jugué
en muchos equipos, por suerte jugué mucho tiempo en el fútbol
profesional. Me tocó cruzarme con entrenadores como Arturo Salah y
Hugo Tocalli, quienes fueron los que me marcaron. Con ellos inicié
la carrera de entrenador. Sigo con el mismo contacto,
fortalecimiento, la vocación, y les agradezco el haberme impulsado y
apoyado en esta decisión, el ser entrenador de fútbol”.

¿Qué lo motivó a
trabajar con jóvenes?

“Para
mi fue un gran aprendizaje. Trabajar con jóvenes es algo que se hace
con vocación, siempre lo pensé. Estos formadores me dieron a mi el
tema de que la paciencia, la tranquilidad, la tolerancia. Iban hacer
importante a la hora de conducir a jóvenes. Me tocó estar en la
selección, representar a un país, lograr cosas importantes con
jóvenes -que no es fácil- pero siempre creyendo que lo más
importante es que, de alguna manera, vayan haciendo un desarrollo
integral y, lo más importante, que fueran mejorando como personas”.

Usted llevó a Chile a
dos mundiales. Sin duda, debe ser algo que lo llena de
satisfacción.

“La
verdad es que haber estado en este proceso, para mi, es un orgullo.
Seguramente con el tiempo valoraremos lo que estos muchachos
hicieron”.

¿Que es tan distinto el
dirigir una selección chilena juvenil a un equipo profesional como
la U. de Chile?

Trabajar
con jóvenes y tener tolerancia, paciencia, nos ayudó muchísimo en
un momento muy complicado. En ver las cosas no como dificultades,
sino como una posibilidad de mejora y una oportunidad. Creo que eso
fue importante en un momento difícil, que de alguna manera con los
jugadores -por supuesto que son los más importantes- se pudo manejar
un montón de cosas, como la crisis social, entre otras.
Probablemente todo lo que uno se fue formando es imprescindible a la
hora de ver que lo más importante es la parte humana por sobre lo
profesional “.

¿Se puede hablar de recambio? Teniendo en cuenta el talante de jugadores como Arturo Vidal, Jorge Valdivia, Claudio Bravo o el propio Gary Medel, y aprovechando su experiencia en juveniles, ¿hay quienes puedan reemplazarles?
“La verdad es que hablar de estos jugadores son palabras mayores. Ellos son exitosos, nos dieron grandes cosas al país y es complicado vislumbrar hoy sus reemplazos. Recambio es una palabra muy difícil, la historia del fútbol chileno así lo ha dicho. Pero considero que si hay jugadores con futuro, algunos muy interesantes que se están formando, que están llegando a primera. Otros que ya están jugando. Veremos con el tiempo si pueden desarrollarse de buena manera. Esperamos que pronto puedan salir jugadores que puedan para que en este caso Reinaldo Rueda pueda aprovecharlos. Todavía tenemos mucha vigencia en la actualidad de los jugadores que mencionas”.

¿Qués espera para la ‘U’ y para lo que está pasando hoy en día a nivel país?
“Espero que estemos todos con salud, que se puedan desarrollar en un corto plazo todas las actividades y trabajos. Para la ‘U’, las mayores expectativas siempre. Estar en la ‘U’ es lo máximo, por lo tanto siempre te da responsabilidades. Ojalá que nos vaya muy bien, que tengamos un gran año, que prontamente volvamos a los entrenamientos, a jugar y que sigamos creciendo como equipo”.

Y a los escolares, ¿cuál
es el mejor consejo?

“Principalmente
que estudien. Que si quieren llegar a ser futbolista profesional, no
dejen de lado los estudios, tienen que terminar la media, sacar una
carrera. Es compatible totalmente hacer un deporte, convertirse en un
jugador profesional y estudiar. Así que a ellos los insto a que
estudien, sean responsables. Seguramente eso les va ayudar mucho en
la formación, cuando quieran y puedan ser futbolistas profesionales.