Con tan solo 20 años de edad, Valentina Toro, ya es campeona mundial de kárate en la categoría Sub 21. Gracias a sus espectaculares actuaciones internacionales, la llevaron a la cima de su disciplina. La ex alumna del Colegio María Auxiliadora y ahora estudiante de tercer año de Ingeniería Civil Industrial en la Universidad de Santiago, conversó con DE sobre su etapa escolar, sus inicios en esta arte marcial, sus grandes logros en este deporte, entre otros temas.

¿Cómo nace tu amor por el kárate?
“Cuando tenía siete años y estaba en segundo básico nos cambiamos de casa, cerca de ahí, había un dojo en el cual entrenaba mi papá cuando joven. Él me pregunto si quería que hiciéramos karate. Ahí comenzó todo. A mi no me gustaba mucho, pero el estaba entusiasmado con que yo hiciera kárate y como yo era súper “papitis” empecé a entrenar porque apañaba en todas”.

¿Cómo fue tu etapa escolar?
“De primero a octavo básico creo que fui una alumna regular tirada para matea, siempre tuve promedio general entre 6,3 o 6,5. En la media me di cuenta que me gustaban mucho las matemáticas y la física.
En cuarto o quinto básico, me metí en el colegio a cheerleading y me encantaba este deporte. En verdad yo quería dejar el kárate y seguir con el cheerleading. En sexto básico me cambié al Colegio María Auxiliadora y ahí empecé a ir a unos talleres de natación.

¿Y en qué momento te decidiste por tu deporte?
El kárate me empezó a gustar más menos como a los 11 años de edad, ahí conocí esta disciplina más deportiva, habían más mujeres en este deporte y ahí me fui motivando más. Desde octavo básico empecé a ser súper profesional en el kárate”.

¿Cuáles crees que han sido tus logros más valiosos?
“He tenido varios logros importantes, pero creo que lo más relevantes han sido ser seis veces campeona panamericana, campeona mundial y ser medallista en dos ligas mundiales adultas. Además de ser número 1 del mundo U21, sub 16 y sub 17”.

¿Cómo tomas ser campeona mundial y número uno del mundo?
Para mi es un orgullo tremendo. Me gusta ver que todo el esfuerzo que he hecho por años tuvo tanta recompensa. Me desanima pensar que en casa no tengo el mismo nivel entrenando como lo tengo con mis compañeros en el CEO y me da un poco de miedo bajar mi rendimiento. Ser la número uno del mundo no me deja satisfecha, yo quiero mucho más, quiero ir a los Juegos Olímpicos y sacar una medalla”.

¿Cómo ha sido el apoyo de tu familia?
Mis padres siempre han sido un siete conmigo. Cuando iba al colegio, ellos me iban a dejar y a buscar a todos los entrenamientos.
El apoyo de la familia es fundamental en cada deportista. Tienen que ser un buen apoyo, porque yo he visto a papas que exigen demasiado a sus hijos, se creen entrenadores, los retan cuando pierden y eso esta muy mal. Mi familia siempre me ha apoyado a que yo sea la mejor. Ellos tienen separada la relación entre padres y entrenador, porque saben que son mis padres y su única tarea es darme apoyo, y no darme indicaciones o retarme cuando algo no sale bien”.

¿Se puede compatibilizar los estudios con el deporte?
“Si se puede. pero yo tengo que bajar bastante la carga académica. Voy casi un semestre atrasada que el resto de mis compañeros, porque viajo mucho y no puedo asistir a todas las pruebas. A veces se me acumulan muchas pruebas por ramo y tengo que tomar menos que mis compañeros. La carrera en la cual estoy es muy difícil y la Universidad es muy exigente, pero se puede”.

¿Cómo han sido tus entrenamientos tras el coronavirus?
“Esta Pandemia me tomó totalmente por sorpresa. Al principio entrenaba en un tatami de 1 x 3 metros y después hice en el patio hice un mini dojo. Mi papá quedó sin trabajo, así que me ha ayudado a entrenar, pero ahora volvió a trabajar; por ende ya no tiene tanto tiempo para entrenar conmigo. Ahora he entrenado más físico y todo lo que esté más a mi alcance ahora que solo tengo que estar dentro de la casa”.

¿Qué consejo le darías a los escolares?
Que sueñen súper alto, pero siempre con los pies puestos en la tierra. También les diría que se esfuercen mucho, que sean constante, disciplinados y más que nada si es que hacen algo que lo disfruten con todo el corazón, porque cuando uno disfruta algo que hace le va bien y es feliz”.